ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
¿QUÉ ES EL ESTRÉS POSTRAUMÁTICO?
- Aparición abrupta de imágenes, sensaciones, pensamientos o emociones con alta intensidad y de manera muy nítida, reviviendo una experiencia traumática.
- Dichos eventos internos abruptos tienen un carácter intrusivo, es decir, aparecen y brotan en la mente de manera intensa y “sin pedir permiso”.
- La persona tiene la sensación de incontrolabilidad, es decir, tiene la sensación de no poder hacer nada para poder evitar la irrupción de imágenes, sensaciones o emociones altamente perturbadoras.
- El origen de los síntomas puede ser inmediato (a partir del momento en el que se vive el trauma) o de manera demorada (meses, e incluso años después de sufrir la situación traumática).
- La sintomatología mantiene a la persona en un nivel elevado de vigilancia y alerta psicológica, tendiendo a evitar o huir de los estímulos que le recuerden al trauma.

¿CÓMO SE ORIGINA Y POR QUÉ SE MANTIENE EL ESTRÉS POSTRAUMÁTICO?


- Que sea una situación altamente impactante emocionalmente hablando (humillaciones repetitivas, accidente, abusos, acoso…).
- Que deje una huella psicológica y emocional y que con el paso del tiempo (se fija el criterio en 6 meses después del hecho/s) no se haya procesado emocionalmente, es decir, que siga reviviéndose con una elevada sintomatología emocional, prácticamente como si estuviese pasando de nuevo.
La mayoría de hechos impactantes en nuestra vida, nuestro cerebro los procesa emocionalmente. Es decir, elimina las emociones, pensamientos, sensaciones e imágenes altamente perturbadoras y codifica la experiencia en la red de nuestra memoria de una manera tranquila y adaptativa para que nos sirva como aprendizaje para futuras situaciones análogas. Pero hay veces que el hecho tiene tal impacto en nuestro sistema que el cerebro no puede “hacer la digestión” emocional, el cerebro intenta una y otra vez digerirlo pero al ser tan impactante se “empacha” emocionalmente hablando y se queda como si fuese una herida abierta que en el momento que nos rozamos nos sigue doliendo exactamente igual que el primer día.
Las SOLUCIONES INTENTADAS que solemos poner en marcha para solventar el problema son dos:
- CONTROL: se intenta controlar, reprimir o huir de los pensamientos, emociones, imágenes y sensaciones dolorosas. Para ello intentamos no pensar el trauma, no recordarlo, evitar sentirlo, tomar sustancias, hiperactivarnos y estar constantemente realizando acciones para evitar recordar hasta que caemos exhaustos. Lamentablemente, esta solución, si bien a corto plazo palía los síntomas, no los soluciona, sino que los alimenta y los perpetúa a largo plazo. Por lo que cada vez tendremos que aplicar más dosis de control para obtener los mismos resultados lo que nos lleva al colapso.
- EVITACIÓN: Se evita ir a lugares que pueden estar relacionados con el trauma, o evitar determinadas personas, ubicaciones etc. este mecanismo es natural y adaptativo en la primera fase inmediatamente posterior al hecho traumático. Nos permite tener manejo de la situación y sirve como mecanismo de defensa. Pero cuando pasa el tiempo y tendemos a evitar ese tipo de situaciones, se produce de nuevo una trampa psicológica: a corto plazo genera alivio, pero a medio largo plazo nos limita cada vez más y se produce una retraumatización.
¿CÓMO SE TRABAJA EN TERAPIA EL ESTRÉS POSTRAUMÁTICO?
